Recuento
De cada uno de ellos, me robé algo. Debo confesarlo. Algún pedacito que hoy les falta. Algo que en alguna molesta noche alguien les reclama. Por que no todo fueron perdidas... y si acaso algo olvidé en el camino, era entonces por que no lo necesitaba para reinventarme; acariciar mis heridas y sonrojarme por ellas.
De aquellos dieciseis años me llevé tantos mimos. Promesas inocentes, un mar de lágrimas. Todo lo que venía acorde a la edad y el aprendizaje del momento.
De esa cabeza rubia me llevo probablemente los mejores besos que pude obtener. Aquel pelo largo, que podía revolver a mis anchas cuando deseara. Me llevo el sabor del juego continuo, de lo divertido y estúpido a la vez. La primer desilusión, y ese pelo.
De él me llevo la pasión y la destrucción. Los extremos. El primer amor, la primer falta de aire. Me llevo su voz, su manera de fumar. Las más profundas cicatrices.
Me quedaron marcas indelebles, no tengo un corazón entero, pero eso solo puede ser signo de que amé... y en algún momento fui amada. Que los pedazos que me faltan es por que alguien los atesoró lo suficiente como para quedarselos.
De alguna manera todos se volvieron buenos recuerdos. Páginas escritas y vueltas de hoja. Tal vez, lo único que extraño, son sus charlas.


dafne121 dijo
que bonito haces bien de quedarte con lo bueno y de verlo como algo positvo... me alegro por todo!!un beso
24 Octubre 2008 | 10:35 PM